miércoles, 7 de diciembre de 2011

Dentro del "enemigo".

Estoy en una oficina muy parecida a un cyber café de cualquier pueblo, la silla tiene cinta adhesiva que evita se parta en 2, no hay teléfono y la conexión es la suficiente para enviar estas lineas.

Ahora trabajo para gobierno.

Hace 7 meses comenzó esta aventura y debo decir que ha tenido de todo. Buenas experiencias y terribles experiencias. Es inevitable hacer la comparación con empresas de iniciativa privada al entrar a trabajar para una dependencia gubernamental.

Mi personalidad "hippie" me determino que, si alguna vez me vez me veía laborando para "el enemigo" tendría la oportunidad de capitalizarla y transformarla, y así, entonces ayudar, en primer lugar, a mi ciudad que tanto amo y también a mi  país que también amo enormemente de una manera mas tangible y directa, de poder pensar en la gente y descubrir las maneras de hacer un mejor lugar para vivir y una mejor sociedad.

¿Muy difícil?

La conclución tajante que he resuelto es definitiva; el problema del gobierno es la gente que trabaja en gobierno.

Por supuesto que hay personas sumamente valiosas y comprometidas con sus actividades y con las consecuencias que estas tienen, sin embargo hay un grueso de la nomina que solo hace lo que debe hacer, su sentido de trabajo esta limitado al concepto literal de este. Solo lo ve como trabajo.

Steve Jobs, en su biografía, habla de, que al momento de contratar personal, por sobre su trayectoria y experiencia, le preocupaba mas que se enamorara de Apple.

¿Por que no nos podemos enamorar de lo que hacemos, de las consecuencias de nuestro "día a día", de las repercusiones positivas o negativas en la sociedad?

Cuando trabajas en iniciativa privada por supuesto que tus objetivos y metas laborales están directamente alineadas a objetivos inherentes a tu área, sin embargo (y espero todos lo vean igual) al final, nuestros actos están determinados a una sola cosa; hacerle ganar mas y mas varo a una sola persona y en el inter, ganar palmaditas en el hombro, un lugar en el estacionamiento y mas ceros en tu mesada o quincena.

Cuando trabajas en gobierno es subjetivo el fin ultimo. Por supuesto que están las personas que se levanta a diario y (supongo) piensan en lo que hoy harán y como repercutirá en el chofer del taxi que lo esta llevando, en la señora de los tamales a quien le comprara uno de "verde", en su esposa, hijos, padres, hermanos o en sus amigos.

También esta la gente que se obsesiona mas bien con el poder, con ascender en una política arcaica y errada, en tener mas un "para que" que un "por que". 

Proyectos y "retroyectos".

La estructura jerárquica y aprobatoria por la que una iniciativa debe pasar (y superar) es sumamente ridícula. Tu jefe directo, el jefe de tu jefe, el gerente y la dirección, ademas de las implicaciones políticas que debes superar y el "conflicto -político- de intereses" pues es posible que causes resquemores con otras áreas  Así entonces es un logro monumental que una idea (buena o mala) trascienda y se transforme en realidad.

"Es sumamente importante ganar un patrocinador" es la frase que mas he escuchado en esta aventura por la burocracia. Básicamente es que necesitas de alguien de alto rango quien te apoye la idea, quien la convierta en orden y aun así, nada es lo suficientemente prioritario independientemente de su facilidad de ejecución o complejidad de desarrollo.

Luego entonces, ¿hay buenas ideas en gobierno? ¡Si! ¿hay buenas intenciones? Claro que las hay ¿hay personas comprometidas? Por supuesto, quizás no las suficientes, ¿Hay voluntad? No tanta, tristemente.

En mi particular opinión hay personas de sobran, hay jerarquías de sobran, hay procedimientos de sobra, hay in voluntades de sobra.


¿Rendirse? No lo creo.